jueves, 14 de diciembre de 2017

El perdón es el reflejo de que te amas lo suficiente como para seguir adelante con tu vida.


A nadie le gusta resultar perjudicado en situación alguna, cuando nos hieren o nos lastiman, en nosotros se producen efectos adicionales al sufrimiento, los cuales podemos arrastrar por largo tiempo. Entre estos efectos puede estar el crecimiento como aspecto positivo o el rencor, la ira y el resentimiento en el otro extremo. Por ello, una herramienta importante como el perdón es el reflejo de que te amas lo suficiente como para seguir adelante.

Debemos aprender a utilizar la magia del perdón como mecanismo liberador y entender que no estamos liberando a quien nos daña, sino a nosotros mismos. El perdón puede no tener nada que ver con la persona que consideramos que nos ha lastimado, podemos sencillamente considerarlo como un acto necesario para nosotros seguir con nuestras vidas.
El perdón es el reflejo de que te amas lo suficiente para seguir adelante
Si nos resistimos a perdonar, usando cualquier excusa para ello, como por ejemplo:
  • Yo intento, pero es más fuerte que yo.
  • Esa persona no merece ser perdonada.
  • No ha pasado suficiente tiempo como para poder perdonar.
  • Cuando esa persona se disculpe o haga algo para resarcir el daño, la perdonaré.
  • No soy capaz de perdonar una herida de esa magnitud.
Lo que estamos haciendo es anclándonos a una situación que al menos resulta desagradable para nosotros, no decidimos superarlo, sino que le damos el poder de lastimarnos una y otra y otra vez. Muchas veces debemos inclusive agradecer a la vida que a través de una herida, de una decepción, de una traición, que nos saque de algún sitio que resulte inconveniente para nosotros. Por ello, el perdón es el reflejo de que te amas lo suficiente para no permitir que alguien siga lastimándote.

El perdón es el reflejo de que te amas lo suficiente como para seguir con tu vida

Suelta todo rencor, siéntete ligero, casi flotando por encima de lo que te lastimo, déjalo ir y limpia tu vida de todo aquello que en algún momento te hizo daño. El mayor indulto lo recibirás tú, la otra persona ni siquiera tiene que enterarse de que le has perdonado y si tu mente clama por una revancha o un castigo, pues te sugerimos la más efectiva: el olvido.
Todo comienza por la disposición de sanar, el tomar la decisión de perdonar y trabajar conscientemente en ese proceso, también podremos hacer algunas terapias para trabajar a nivel inconsciente, buscando reprogramarnos y finalmente lo ideal es llegar a esa etapa donde sinceramente hemos olvidado o las cosas ya no duelen.

El perdón es el reflejo de que te amas

Parece curioso pero aprender a perdonar es casi una lección de vida. A quienes no perdonan la vida parece acosarles con más y más situaciones que engrosan la lista de rencores y resentimientos, mientras que por el otro lado, quienes perdonan con mayor facilidad y ocupan sus espacios con empatía, comprensión, compasión y amor, especialmente a ellos mismos, la vida les colabora con aportarles más y más cosas con que nutrirse positivamente.

Ámate tanto, tanto, que ninguna experiencia te pueda cortar las alas, sino que por el contrario te impulsen a volar cada vez más alto. No mereces vivir sometido a lo que dolió y solo tú tienes el poder en tus manos de seguir adelante cada vez más fuerte, más firme y con muchas más ganas de dar lo mejor de ti.
Fuente:  Rincon del Tibet

https://soyespiritual.com

¿EN QUÉ PUEDO MEJORAR? Por Francisco de Sales.


En mi opinión, hay preguntas que tienen una contundencia y una profundidad o importancia tal… que responderlas correctamente, y aplicar después esas respuestas a nuestra vida cotidiana, sin duda cambian el rumbo y el sentido de nuestras vidas orientándonos directamente hacia el mejoramiento.
El camino hacia la perfección –aún siendo conscientes de que la perfección absoluta es prácticamente imposible- es el que nos lleva no solamente hacia adelante sino, y al mismo tiempo, hacia dentro.
Ya hemos oído mil veces –incluso alguno también lo han sentido- que “todo está dentro de uno mismo”, que “lo importante no es lo que ya se tiene, sino todo lo que se puede desarrollar”, y hemos oído que todas las virtudes y cualidades ya están incluidas en el ser humano, en su naturaleza, y que llevarlas hacia su máxima expresión es una tarea personal e intransferible.

En realidad no deberíamos aspirar a nada más que a ser EL QUE REALMENTE ES CADA UNO; no hace falta nada más, nada extraordinario, nada que venga de fuera y nos lo queramos injertar, porque cualquier cosa que no resida ya previamente en nuestro interior –aunque sea de un modo latente- puede generar rechazo, como algunos trasplantes.

¿EN QUÉ FALLO?
Esta es una buena pregunta para empezar.
Algunos de nuestros fallos ya los conocemos. Otros, requieren de una revisión atenta y completa de nosotros mismos en todas nuestras facetas, y eso requiere observación y sinceridad.
Si uno es tan sincero como puede llegar a ser, y pone toda su intención en la muy noble y provechosa tarea de revisarse en sus actos y actitudes, en sus pensamientos y acciones, va a descubrir que alguna de sus rutinas inconscientes pueden ser sustituidas por otras más beneficiosas, y se va a dar cuenta de que hay algunas cosas en las que puede mejorarse.
Encontrar cosas en las que mejorarse siempre es una buena noticia.
Las cosas que no se descubren no tendrán la maravillosa oportunidad de ser mejoradas.

¿EN QUÉ PUEDO MEJORAR?
Esta es otra buena pregunta.
Esta es otra de las que requieren consideración, observación, vigilancia, esmero, cuidado, amor…porque en sus respuestas están el origen del cambio.
Ya has leído que el Ser Humano -en su esencia- está compuesto solamente de virtudes y cualidades, y que en cada uno de nosotros aún tienen una mayor o menor parte por desarrollar.
Los defectos son la parte de las virtudes y cualidades que aún no hemos desarrollado, pero a medida que vayamos puliendo y mejorando nuestro estado actual permitiremos que se sigan acercando hasta su plenitud, que es donde se donde realmente la perfección es plena.

¿QUÉ PUEDO DESARROLLAR?
Y una vez que se descubre eso en lo que uno podía ser mejor aún es cuando viene la parte interesante, que es la de llevarlo a la práctica, cueste lo que cueste, y hay que hacerlo incluso a pesar de cualquier dificultad u oposición –incluso la propia la oposición inconsciente-, y entonces es cuando se empiezan a hacer notables los avances. Con una particularidad excelente: que es uno mismo el principal beneficiario de cualquier mejora que se produzca.

El Ser Interior, nuestra conciencia, nuestra estabilidad, nos piden acceder al mejoramiento, poder desarrollarnos plenamente, y es nuestro deber hacerle caso y colaborar.
A estas preguntas puedes añadir las tuyas propias y, por supuesto, no tiene utilidad solamente hacerse las preguntas, sino que es imprescindible recibir las propias respuestas y posteriormente llevarlas a la práctica.
Esa es tu tarea.
Repito: Tu tarea.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
https://www.facebook.com/deSales.Francisco/posts/1845762822132896




Iniciar una relación de pareja con una persona herida


El problema de empezar un vínculo con una persona herida, psicológicamente hablando, es que es posible que, cuando esta sane, nos abandone y los que quedemos maltrechos entonces seamos nosotros

¿Te sientes atraído por esa persona herida que aún tiene el corazón destrozado? Hay personas que tienden a convertirse en salvadoras o sanadoras.
Les atrae ese tipo de personas que necesitan que alguien las recomponga.
Sin embargo, no son conscientes del riesgo que corren al sumergirse en una relación con una persona herida.
Se trata de una persona que necesita pasar por un duelo y que necesita estar un tiempo sola.
Complejo de sanadores o enfermeros de guardia

Tener complejo de sanadores o de enfermeros de guardia nos hace estar alerta sobre cualquier persona herida que pueda necesitar de nuestros cuidados.
Una persona quizás destrozada por una relación tóxica, violentada, dañada, humillada… Alguien a quien no supieron amar como se merece y que nosotros acogemos como si no pudiese valerse por sí misma.
Le lamemos las heridas, degustamos ese momento en el que le brindamos mil y una esperanzas y esperamos hasta que se produzca un pequeño paso adelante.
Es posible que te reconozcas entre las personas con este perfil. Si tienes complejo de sanador, tal vez los motivos se encuentren a continuación:
·         Tus padres no supieron cubrir tus necesidades básicas de pequeño ni darte el cariño y atención que precisabas. Para suplir esto, haces con los demás lo que a ti te faltó.
·         Tus parejas fueron todas muy autoritarias y agresivas, así que contemplas a las personas más vulnerables y dañadas por otros como posibles parejas perfectas. Te vas al extremo opuesto.
·         Desde tu más tierna infancia has vivido complaciendo a los demás, por lo que te encuentras en tu salsa cuidando de alguien y complaciéndolo en todo lo que le haga falta.
·         Debido al miedo al abandono y el rechazo crees que siendo complaciente y lamiendo heridas querrán estar contigo. Consideras que tu manera de actuar hará que los demás paguen el favor de esa manera.
Como has podido ver, la actitud de acoger a una persona herida sin darle tiempo a que ella misma se sane es fruto de una experiencia difícil vivida en carne propia.
Sin embargo, lo que no percibimos cuando iniciamos una relación con una persona herida es que, al final, los que terminaremos heridos seremos nosotros.
Cuando la persona herida renace

Casi podríamos decir que es una constante y es que esa persona herida termina renaciendo y tirando para delante gracias a los cuidados de quien fue su sanadora.
Sin embargo, ¿qué ocurre cuando renace? Lo que sucede es que la persona herida emprende el vuelo y se marcha dejando a quien se encargó de su dolor sola y abandonada.
Esta situación deja a la persona sanadora destrozada. No solo porque lo ha dado todo por alguien que estaba dañado, sino porque, cuando ese alguien se va, ¿qué le queda?
Además de tener que recoger sus pedazos rotos, tiene que recoger su dignidad. Pero, sobre todo, enfrentarse a sus miedos más profundos: la soledad, el abandono, la humillación de no ser la elegida.
Lo más curioso es que pensará que esa persona es una desagradecida. No obstante, no dudará en tenderle la mano a la próxima persona herida que se encuentre por el camino e iniciar una relación de nuevo.
Cada uno debe salvarse a sí mismo

Las personas que están habituadas a ser salvadoras creen que esto es positivo.Sin embargo, les arrebatan a las demás la posibilidad de enfrentarse a su dolor solas.
No podemos salvar a los demás. Eso evitará que se fortalezcan, que sepan que por ellos mismos pueden recomponerse y que no necesitan a nadie que libre sus batallas por ellos.
Entrar en una relación con una persona herida es correr un gran riesgo. El riesgo de que, cuando esta se sane, se vaya y nos abandone. El riesgo de sanar a quien, quizás, después, se transforme en alguien tóxico.
Tenemos que ponernos freno y no entrar en relaciones con personas dañadas, que se sienten incompletas. Para iniciar una relación sana, ambas personas deben haber solucionado sus problemas previamente.
Si no es así, la relación estará condenada al fracaso y, en el peor de los casos, saldremos más perjudicados de lo que pensábamos.

https://mejorconsalud.com

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Sentires del Alma: Un nuevo año… Sin expectativas, continuando el trabajo interior. Por Ashamel Lemagsa..


Amados….

Un nuevo año se asoma por el horizonte…

Hoy, quiero compartirles mis sentires…

Con tantos cambios y transformaciones internas, les confieso que no siento expectativas para el próximo año, simplemente siento el día a día.

Generalmente todos de alguna manera conciente o inconcientemente, esperamos algo distinto para el año que se inicia, pues el  año “viejo” que finaliza, siempre algo nos deja que no hubiéramos querido vivir, pero fue vivido, a pesar de...

Cada año cumplimos con los mismos “ritos” de deseos y esperanzas para lo nuevo que se inicia, pero cuando llega el último día del año viejo, suspiramos y decimos…”Que suerte que terminó!!!!”

Realmente… ¿Qué nos pasa a todos?

Si trabajamos cada día en nuestro despertar de consciencia, para crear una nueva realidad,  por qué continuamos, sistemáticamente repitiendo los mismos esquemas año tras año, que nada nuevo nos aportan?

¿Qué nos falta aprender en esta historia de soltar un año y comenzar otro????

Siento que de alguna manera en este Plano de Ilusiones nos falta soltar las “Ilusiones” y centrarnos en las realidades del aquí y ahora.

Cuando me refiero a las realidades estoy apuntando a nuestros sentires interiores que son los que nos darán el empujón inicial para la creación de cada día.

Las luces y  las sombras que portamos en nuestro interior, son los verdaderos creadores de nuestro nuevo año solar y no el cambio de número o los buenos augurios que nos deseamos entre nosotros.

Cuando comprendemos que la división cronológica del tiempo es una creación puramente humana para organizar nuestra vida económica temporal y que más allá de este Plano material, dual y caótico, el tiempo fluye seguramente bajo otros parámetros muy distintos al nuestro.

Así vislumbramos que algo no está funcionando entre lo que pretendemos Ser y la realidad que estamos creando cada día.

¿Cómo coordinar todo lo material, cronológico y el despertar de consciencia?

Viviendo, sintiendo cada día la vida desde la profundidad de nuestro Ser Divino, sabiendo que lo que se presenta como “real”, sean tradiciones, esquemas económicos-sociales son el andamiaje que debemos transitar, desde nuestra capacidad Divina que poseemos, todos para transformarla en Luz.

Al miedo… más amor.

A la envidia…  más aceptación de la Divinidad que realmente somos.

Al orgullo… más humildad.

A la ira… más perdón.

Al juicio o crítica… más reflexión.

Entonces…

Este año, si bien, lo festejaré como todos los años, con los rituales tradicionales, que a todos nos hacen sentir muy felices y agradezco poder vivirlos en paz y alegría, siento que algo cambio en mí…


Cada año sistemáticamente despedimos un año y recibimos con expectativas al nuevo año…

Que pasa cuando decidimos disolver las expectativas y sentir el “nuevo año”, como lo que realmente es… un cambio de número en el almanaque, pues el gran cambio no está en esa hoja de papel que nos marca los días, ni en nuestro celular que nos marca cada hora, minuto y segundo.

Nada tiene que ver el almanaque, con los verdaderos cambios interiores que son los que realmente generan las transformaciones.

Este año logré una remoción muy importante de energía que tenía estancada de esta vida y de otras también, eso me generó mayor libertad para sentirme a mí misma y saber en dónde estoy realmente parada, en cada momento, pues todo es un fluir.

Podemos aceptar las costumbres y tradiciones con las que fuimos creciendo dentro de la sociedad actual, pero eso no impide que logremos sentirlas desde otro lugar muy distinto. 

La Nochebuena y Navidad, puede ser el renacimiento interior o el despertar de consciencia, si logramos aceptar que somos seres de luz y  de sombras que están viviendo experiencias diversas para evolucionar hacia frecuencias más elevadas.

Renacemos cuando nos aceptamos completos, sin auto engaños, a partir de ese instante de aceptación integral, podemos comenzar a trabajar en nuestras sombras para sanarlas, soltarlas y dejar espacios libres para ser ocupados por más luz.

Nuestro renacimiento, no solo se puede iniciarse en una Nochebuena, puede ser en cualquier momento, simplemente debemos estar realmente decididos a transformar lo “viejo o anquilosado” que existe en nosotros mismos.

El juzgar a los otros, los celos, las comparaciones, los enojos, la envidia, el orgullo o cualquier emoción, pensamiento o actitud negativa detiene nuestro real encuentro con la Luz que existe en nosotros!!!

El cerrar una etapa en paz, para abrir otra en mejores condiciones no depende de un cambio de almanaque, depende de nosotros exclusivamente, de nuestra decisión personal para realizar el cambio desde nuestro interior.

Entonces… el aferrarse a expectativas de un posible cambio en nuestras vidas por el inicio de un año nuevo, nos está indicando, que aún no aprendimos la lección, de ser libre y soberanos de los esquemas que hemos heredado de nuestros ancestros.

Hoy siento que no tengo expectativas para el próximo año, pues desde mi interior  tengo la capacidad de generar los cambios en cualquier momento y todos los días del año, es decir, crear un cambio positivo en mi vida, así como disfrutar y festejar cada instante, pues todos ellos son únicos e irrepetibles.

Cuando hablamos del “Despertar de Consciencia” estamos desplegando esa energía dormida en nosotros, que nos conduce a liberarnos de todos aquellos esquemas que nos mantienen arraigados a la “ilusión” y a la dualidad, muchas veces disfrazada de espiritualidad, así comprendemos que la verdadera libertad está en sentirnos y sentir la vida más allá de la ilusión, como en este caso al despedir el Año Viejo para recibir el Año Nuevo.

Festejemos con alegría porque lo sentimos desde nuestro corazón, pero no perdamos entre tanto “hacer” a nuestro Ser que nos está llamando a ser Soberanos más allá de toda tradición milenaria.

Entonces…

Despido y suelto de mi vida, todo esquema que me está impidiendo, Sentir y fluir desde el amor de mi corazón.
Suelto las Ilusiones de un mañana mejor, por un presente de Amor, paz y alegría.

Renazco a cada instante cuando me libero de las sombras fruto de mis propios aprendizajes sin adquirir adecuadamente.

Renazco cuando mis pies en la Tierra se conectan con mi Luz interior y desde ella elevo mi consciencia Divina.

Amados…

Feliz renacimiento de la Luz que ya existe en todos!!

Feliz despedida de todo aquello que nos impide conectarnos con la Divinidad que Somos y siempre fuimos!!

Los Amo!!!!!


Con Amor, Ashamel Lemagsa.



martes, 12 de diciembre de 2017

No estamos aquí para ver si podemos, porque podemos estamos aquí


No hay nada en la vida que tenga más poder que la confianza, ésa que no da paso a la duda, ni permite que la incertidumbre la perturbe. Solo tenemos que poner en práctica actuar seguros de que obtendremos los resultados esperados y observar la diferencia de cuando lo hacemos cargados de dudas.
Podemos ser previsivos, podemos cubrir todos los flancos, pero cuando nuestro arco apunta correctamente, la flecha da en el blanco, sin perder mucho tiempo o energías enfocándonos en los alrededores.
No tenemos que probarnos nada, debemos convencernos de que podemos, de que tenemos la capacidad, que tenemos los recursos o podemos generarlos, que tenemos la actitud y que más allá de lo que entendemos tenemos un plan maravilloso que nos presenta oportunidades de crecimiento y evolución constantemente.
¡Claro que podemos! por más cuesta arriba que parezca, por más complicado, por más inexplorado, si creemos que podemos, no hay más opciones. Pero no basta con decir: ¡Sí puedo! Y por dentro estar minado de miedos, con voces contradictorias entre sí, en donde prevalecen mensajes del tipo: “Crees tú que puedes, pero en el fondo sabes que no es así”, “Si personas mejore dotadas no lo han logrado, qué te hace pensar que tú lo harás”, “Hubieses podido hace 10 años, ya sabes que es tarde”, “Si esa no fuese tu competencia, quizás valdría la pena considerarlo”… Y así podemos escuchar miles de mensajes que nos invitan a desistir, a rendirnos, a no intentarlo…
Pero el único fracaso que podemos experimentar, ocurre cuando tiramos la toalla antes de la pelea, cuando permitimos que nuestros miedos decidan por nosotros y nos mantengan en una prisión que muchas veces nos hace sufrir, haciéndonos pensar que por más pesar que podamos sentir estando allí, es mucho más segura y confortable de lo que nos puede esperar.
Las cosas maravillosas ocurren luego de esa línea que nos da miedo cruzar, en esa zona que externa a un núcleo que como fuerza magnética nos quiere mantener adheridos a él. No nos preguntemos si podemos, si algo es para nosotros, si estaría bien si… Estamos acá para experimentar, para recorrer caminos diferentes, para vivir aventuras en las cuales nuestra alma se sienta regocijada.
Escúchate, más allá de la constante inconformidad que nos caracteriza, calla esas voces para las cuales nunca es suficiente, pero contradictoriamente nos invitan a no hacer nada por obtener algo diferente, empodérate desde el corazón, ése que sabe traducir los mensajes del alma y no te limites, cree en ti, en tu capacidad y que no hay obstáculo que se presente en tu camino que sea suficiente para detenerte.
 RINCON DEL TIBET. 
http://www.reflexiones.life

¿ME SOPORTO A MI MISMO…?


La mente dispersa es como una caja de pulgas, que acaban por picarnos. Los nervios, la angustia, imágenes o preguntas que se agolpan a veces descontroladas no nos ayudan, sino que restan energía, cualquiera que sea nuestra circunstancia. Lo importante es aquí y ahora, estar centrados en el momento, dirigir la atención plena hacia lo que estamos viviendo o la persona a nuestro lado. Lo primero es aquietar la mente.
Felicidad, plenitud, serenidad, alegría…… ¿Son palabras que sientes lejanas en tu día a día?
¿Es imposible dejar que tu mente deje de parlotear; que realices una sola tarea y disfrutar de ella sin dispersarte; tener varias de ellas comenzadas a la vez e incluso no acabar ninguna sin sentirte culpable, inútil y vacío por ello?
¿Te cuesta ver los telediarios sin sentirte culpable o muy afectado por lo que ves y oyes?
¿Encuentras el futuro incierto, oscuro y poco esperanzador?
¿Tu madre y/o tu padre te sacan de tus casillas? ¿Tal vez sean tus hijos, tu jefa, tu hermano o quién quiera que sea?
¿Cada vez que ves a esa persona sientes tal agobio y calor interno que debes cambiar de acera y simular que no le has visto?
¿Sientes que no controlas tu vida, que eres incapaz de sentir placer si quiera por una puesta de sol?
¿Te cuesta entregarte en una relación y cada vez que terminas una tu mundo se derrumba?
¿Te encuentras saltando entre el llanto y la alegría sin encontrar un lugar intermedio de tregua?
¿Eres de esas personas que siempre comienzan su dieta o el gimnasio el lunes pero para el martes ya no tiene ni fuerzas para continuar?
¿Eres incapaz de sentarte en silencio con los ojos cerrados solo escuchando y sintiendo tu respiración?
La terrible y triste realidad es que el ser humano se halle inmerso entre estas cuestiones como algo normal e incluso natural en los últimos tiempos. Y si bien no conoce todas las situaciones citadas que al menos reconozca 3 de ellas en su haber.
Que nos refugiamos en los fármacos, alcohol o simplemente de compras, como uno de los recursos más usuales para llevar mejor las cosas o que nos duelan. Que el estrés es el telón de fondo y trampolín de casi todas las nuevas enfermedades. Que las relaciones sexuales en muchos casos ya no son satisfactorias debido a las tensiones y presiones personales y sociales y que ahora cada vez hay más casos de impotencia, eyaculación precoz, esterilidad y frigidez. Que se opta por la violencia por miedo a creernos “débiles” lloramos o amamos esperando algo a cambio, perdiendo la integridad biológica.
En fin, ya no es necesario regalarnos tanto sufrimiento gratuito. Es momento de demostrarnos a nosotros mismos que podemos conseguir todo lo que nos propongamos. Que puedo encontrarme tranquilo y sereno en medio de la rabia, de la tristeza e incluso el dolor.
YO CONFÍO, YO SOY CAPAZ, YO ESTOY EN CALMA, son las tres principales afirmaciones que necesito para afrontar mi propia presencia y aceptar que todo lo que ocurre es parte de la vida y que el malestar esta incluido en el bienestar.
Trabajar de manera práctica técnicas de meditación, recapitulación, respiración consciente, técnicas que nos aportarán múltiples herramientas, sin dogma ni superstición alguna, para reconocer en nosotros el poder personal que sigue oculto en nosotros; la paz que nunca nos abandonó y la autoestima que tan sólo está esperando a que le demos una oportunidad para resurgir o florecer por vez primera en nuestras vidas; de fluir al compás del Universo con la energía, ilusión e inocencia de los niños maduros que todavía somos, en definitiva ser capaces de soportarnos a nosotros mismos para simplemente SER.
Hay distintas maneras de alcanzar esta serenidad. La meditación, apoyada en la conciencia de la respiración y llevada a cabo con disciplina, es una buena vía.
La salud depende de una correcta respiración. Puesto que por medio de la respiración se vitaliza y purifica la sangre, y ésta es el sustento de las células del organismo, es por ello de vital importancia saber respirar. De ahí, que uno de los métodos más eficaces de recapitulación sea por medio de la respiración consciente que arrastra e integra las secuencias de nuestro pasado que no quedaron resueltas o nos marcaron especialmente.
Una experiencia personal nos puede ayudar a poner en marcha el motor de la voluntad, pero solo tu en la humilde intimidad de tu rincón de meditación puedes alcanzar tu propia comprensión, un camino de conocimiento, y digo “conocimiento” no como una palabra grandilocuente de grandes maestros, si no como el conocerse uno mismo dentro de los parámetros esenciales del sentido común.
Es cierto que la frase “conócete a ti mismo” esta muy desgastada y es difícil de poder integrarla de forma practica a no ser que tengamos claro que “YO SOY LO QUE YO SOY” y por tanto todo lo que ocurre dentro y fuera de mi me hago responsable, y no culpable, por lo que solo tengo que desde la aceptación, que no resignación, observarme atentamente sin ningún tipo de juicio.
La meditación como camino para la ampliación de la conciencia, como conexión con el yo mas profundo, con el misterio y clave fundamental para la aspiración espiritual.
La meditación es un contacto real con la parte espiritual del ser, con el YO superior.
Y comprobamos que muchas veces la propia meditación se convierte en un camino de recapitulación natural, observando el aire entrar y salir de las fosas nasales, mientras nos convertimos testigos del pensamiento, de esa manera se convierte en un proceso de destilación de emociones bloqueadas y pensamientos parásitos para alcanzar un estado equilibrado y de ampliación de la conciencia.
Fuente: Meditarte

http://www.shurya.com