lunes, 26 de junio de 2017

El rechazo es la herida emocional más profunda.


Hay heridas que no se ven pero que pueden arraigarse profundamente en nuestra alma y convivir con nosotros el resto de nuestros días.
Son las heridas emocionales, las huellas de los problemas vividos en la infancia y que determinan en ocasiones como será nuestra calidad de vida cuando seamos adultos.
Una de las heridas emocionales más profundas es la del rechazo porque quien la padece se siente rechazado en su interior, interpretando todo lo que sucede a su alrededor a través del filtro de su herida, sintiéndose rechazado en ocasiones aunque no lo sea.
Origen de la herida emocional del rechazo
Rechazar significa resistir, despreciar o denegar, lo que podemos traducir en “no querer” algo o a alguien.
Esta herida nace del rechazo de los padres hacia su hijo o en ocasiones, del sentirse rechazado por los progenitores, sin haber intención por parte de éstos.
Ante las primeras vivencias de rechazo se comenzará a crear una máscara para protegerse de este sentimiento tan desgarrador que va ligado a la infravaloración de uno mismo y que se caracteriza por una personalidad huidiza según las investigaciones llevadas a cabo por Lise Bourbeau. Así la primera reacción de la persona que se siente rechazada será huir por lo que no es raro que siendo niños se inventen un mundo imaginario.
En los casos de sobreprotección, más allá de la faceta superficial enmascarada de amor, el niño se percibirá como rechazado pues no es aceptado como es. El mensaje que le llega es que sus capacidades no son válidas y por eso tienen que protegerlo.
Cómo es la persona que tiene la herida del rechazo
A partir de las heridas emocionales sufridas en la infancia se conforma una parte de nuestra personalidad. Por ello, la persona que padece la herida del rechazo se caracteriza por infravalorarse y buscar la perfección a toda costa. Esta situación la llevará a una búsqueda constante delreconocimiento de los otros que le costará saciar.
Según Lisa Bourbeau, será con el progenitor del mismo sexo con el que más presente se hará esta herida y ante el que la búsqueda de amor y reconocimiento será más intensa, siendo muy sensible a cualquier comentario que proceda de él.
Las palabras “nada”“inexistente” o “desaparecer” formarán parte su vocabulario habitual, confirmando la creencia y sensación del rechazo que tiene tan impregnada. De este modo, es normal que prefiera la soledad porque si recibe mucha atención habrá más posibilidades de ser despreciada. Si tiene que compartir experiencias con más gente, intentará pasar de puntillas, bajo el caparazón que se contruye, apenas sin hablar y si lo hace, tan solo será para infundirse valor a si misma.
Además, vive en una ambivalencia constante porque cuando es elegida no se lo cree y se rechaza a sí misma e incluso llega a sabotear la situación y cuando no lo es, se siente rechazada por los demás. Con el paso del tiempo, la persona que padece la herida del rechazo y no la sana, puede volverse rencorosa y llegar al odio, fruto del intenso sufrimiento vivido.
A mayor profundidad de la herida del rechazo, mayor probabilidad hay de ser rechazada o rechazar a los demás. 
Sanar la herida emocional de rechazo
El origen de cualquier herida emocional proviene de la incapacidad de perdonar aquello que nos hacemos o nos hacen los demás.
Cuanto más profunda sea la herida del rechazo, mayor será el rechazo hacia si mismo o hacia los demás, el cual puede ocultarse tras la vergüenza. Además, habrá mayor tendencia a la huida, pero ésta tan solo es una máscara para protegerse del sufrimiento generado por esta herida.
La herida del rechazo se sana prestando especial atención a la autoestima, comenzando a valorarse y reconocerse por si mismo sin necesitar la aprobación de los demás. Para ello:
§  Un paso fundamental es aceptar la herida como parte de uno mismo para poder liberar todos los sentimientosatrapados. Si negamos la presencia de nuestro sufrimiento no podremos trabajar para sanarlo.
§  Una vez aceptada, el siguiente paso sería perdonar para liberarse del pasado. En primer lugar a nosotros mismos por el trato que nos damos y en segundo lugar a los demás, porque las personas que nos han herido probablemente también padezcan algún profundo dolor o una experiencia hiriente.
§  Comenzar a cuidarse con amor y priorizarse. Prestarnosatención y darnos el amor y el valor que merecemos es una necesidad emocional imprescindible para seguir creciendo.
Aunque no podemos borrar el sufrimiento vivido en el pasado, siempre podemos aliviar nuestras heridas y ayudar a que cicatricen para que su dolor desaparezca o al menos se alivie. Porque de acuerdo con lo que dijo Nelson Mandela de alguna manera somos capitanes de nuestra alma.

§  Fuente: Gema Sánchez Cuevas (Psicóloga, docente, editora y redactora) lamenteesmaravillosa.com
§  Sanación Holística Salamanca.



LAS EXPECTATIVAS QUE NOS AMARGAN LA VIDA. Por Laura Foletto


Hace muchos años, organicé un taller, el cual resultó un fracaso… según los cálculos que yo había hecho previamente.  Cuando se lo comenté a una prima, que también hacía encuentros, me preguntó cuántas personas habían venido.  “Eran 14”, le dije y ella enseguida me refutó: “¡Fue un éxito!  Ojalá yo reuniera tanta gente”.  Y ahí me di cuenta de cómo las expectativas pueden cambiar la percepción de nuestros logros.

Si nos ponemos a observar nuestros pensamientos (tarea que recomiendo ampliamente), muchos de ellos están basados en expectativas, algunas propias y otras de la familia o de la sociedad.  ¿Cuánto de lo que somos fue moldeado por los deseos de nuestros padres de lo que deberían ser sus hijos?, ¿cuántas de nuestras ideas acerca de lo que debemos ser o tener es lo que la sociedad consumista nos vende todos los días?, ¿cuántas de las peleas que tenemos con nuestra pareja están provocadas por la idealización que creamos?, ¿cuántas peleas internas  son producto de las exigencias que sostenemos acerca de nosotros mismos?

Nos movemos en base a expectativas constantes y ni siquiera nos damos cuenta.  Todo “debe de ser” de una cierta forma y, si no lo es, se constituye en un fracaso, en una frustración, en una desilusión.  Y de eso se trata: de la pérdida de una ilusión, que no estaba asentada en la realidad. 

Muchas de esas expectativas tienen su origen en el deseo de obtener el cariño, el reconocimiento, la atención, el apoyo, la aprobación de nuestros padres.  Cuanto más estrictos o lejanos hayan sido, más grande la idealización que creamos para conquistarlos.  Esa imagen embellecida y sublimada sobrevive la infancia y se agiganta con el tiempo, abarcando lo que nos sucede como adultos: “todos deben reconocerme y amarme; debo ser perfecto; no me puedo equivocar; tengo que tener dinero (o lo que sea); tengo que ser exitoso; tengo que…”.
  
Exagerado como suena, así es como se procesa en nuestra mente.  Sufrimos cuando alguien nos rechaza, cuando cometemos errores, cuando no conseguimos los altos objetivos que nos trazamos.   Lo interesante es que no solo agigantamos hacia arriba (“debo ser el mejor”) sino que terminamos yéndonos al otro extremo y regodeándonos en lo malo que somos (“soy el peor”).  Nada es suficiente para el ego…

¿Cómo solucionarlo?  Como dije, es necesario observar nuestros pensamientos.  Ellos nos dan la clave de cuáles son los parámetros idealizados en que basamos nuestra autoestima y valoración.  Reconociendo la invalidez de las expectativas, podemos crear nuevos objetivos que estén en consonancia con quien verdaderamente somos y deseamos HOY.  Es necesario hacer el duelo de los años que nos hemos dañado seriamente al forzarnos a ser distintos, especiales, los niños perfectos de mamá y papá.


“Soy suficiente tal cual soy” es un buen mantra.  Porque realmente es así.  Cuando aprendemos a aceptarnos en lo que somos aquí y ahora, cuando dejamos de criticarnos y herirnos, puede surgir nuestro diseño original, el cual es perfecto para nuestros aprendizajes y desarrollos.  La verdadera paz sobreviene cuando somos nosotros mismos y lo disfrutamos y expandimos. 



Mutismo emocional. Por Gema Sánchez Cuevas.


Hay personas que tienen verdaderas dificultades para identificar y expresar sus emociones. Son incapaces de reconocer cómo se sienten y no utilizan el lenguaje emocional en sus relaciones. Lo que les ocurre tiene nombre: mutismo emocional. Hablemos sobre ello.
¿Qué es el mutismo emocional?

Existen personas que son acusadas de insensibles y de no tener empatía porque no expresan sus emociones ni son capaces de reconocerlas en los demás. Son consideradas frías y planas en afecto. Pero lo que muchos no saben es que esto que les sucede es una dificultad denominada alexitimia o mutismo emocional.
El psiquiatra Peter Sifneos fue el primero en definir la alexitimia en 1973 como la ausencia de palabras para identificar y expresar las emociones, junto a una vida de fantasía interna empobrecida. Así, Sifneos se refería a este tipo de personas como diferentes y extrañas en una sociedad gobernada por los sentimientos. Es como si fueran unos ignorantes emocionales. Pero además, estudios posteriores identificaron dos dimensiones en esta patología:
·         Dimensión cognitiva. Se refiere a los problemas y dificultades para identificar, interpretar y verbalizar las emociones y los sentimientos.

·         Dimensión afectiva. Se corresponde con las situaciones en las que la persona tiene problemas para reaccionar, expresar y sentir emociones.

Las personas con mutismo emocional no es que no tengan emociones sino que son incapaces de identificar y poner palabras a cómo se sienten. Su vocabulario emocional es muy reducido y carecen de inteligencia emocionalAdemás, presentan grandes dificultades para distinguir las emociones de la sensaciones corporales, ya que todo los sentimientos les llegan en forma de un matojo de tensiones. Por ello, suelen quejarse de problemas difusos y llegan a confundir el sufrimiento emocional con el dolor físico.
Según la Asociación Española de Neurología al menos un 10% de la población mundial padece mutismo emocional. 
Características del mutismo emocional
Las características que identifican a las personas que presentan esta dificultad son:
·         Problemas para identificar y expresar las emociones y los sentimientos

·         Dificultad para diferenciar los sentimientos de la activación fisiológica que acompaña a la activación emocional

·         Pobre o nula fantasía e imaginación

·         Utilizar la acción para enfrentarse a situaciones conflictivas

·         Prestar más atención y ocuparse de los eventos externos en lugar de los internos

·         Establecer relaciones de dependencia emocional o aislamiento.

·         Pensamiento concretista

Tipos de mutismo emocional

El mutismo emocional no afecta a todas las personas por igual. Así, dependiendo del grado de afectación se distinguen dos tipos: mutismo emocional primario y mutismo emocional secundario.
El mutismo emocional primario es considerado como el más grave y es fruto de una lesión cerebral. En este caso existe un déficit neurológico que afecta a la conexión entre el sistema límbico (encargado de la gestión emocional) y el neocórtex (cerebro racional) o un problema de comunicación entre el hemisferio derecho (relacionado con la gestión emocional) y el hemisferio izquierdo (encargado de la producción del lenguaje). Además, este tipo de mutismo selectivo puede ser hereditario o debido a una enfermedad neurológica como un ictus o el parkinson.
El mutismo emocional secundario aparece a raíz de la vivencia de una experiencia traumática en la que la persona ha quedado afectada por grandes dosis de sufrimiento. Por ejemplo, cuando se padece el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) debido a una violación o secuestro. En este caso el mutismo emocional secundario formaría parte de la sintomatología de este trastorno. Aunque este tipo de mutismo también puede ser causado por una mala educación emocional, problemas de adicciones o incluso, trastornos depresivos o de alimentación.
Consecuencias

Padecer mutismo emocional puede tener graves consecuencias si no se trata ya que influye sobre todo en las relaciones personales. Por regla general las personas que tienen alexitimia tienen grandes dificultades para relacionarse debido a su falta de conocimiento sobre las emociones. No saben identificar, expresar ni explicar cómo se sienten por lo que conectar emocionalmente con los demás es una tarea imposible. Además, también complicará su toma de decisiones debido al papel fundamental que las emociones tienen en este proceso.
Al relacionarse en pareja pueden tener verdaderos conflictos sobre todo por su incapacidad de verbalizar cómo se sienten y más si el otro miembro de la pareja espera en algún momento que la persona con mutismo emocional se abra emocionalmente. En cualquier caso siempre es adecuado acudir a un especialista para intentar conocer y aprender a detecta todo el universo emocional ajeno a la persona con alexitimia.
Tratamiento del mutismo emocional

En la mayoría de los casos suele ser raro que la propia persona con mutismo emocional tome la iniciativa para acudir a terapia debido a su falta de conciencia sobre el problema. Por lo que serán los familiares o la pareja los que den el paso y el apoyo fundamental para que el tratamiento tenga efecto.
Al existir diferentes grados de mutismo emocional el tratamiento variará en función de ello. No obstante, las opciones posibles son: administración de fármacos, psicoterapia y una estrategia de vida planificada.

El objetivo será dar a conocer el universo emocional a la persona con mutismo emocional y que comprenda en qué consiste lo que le sucede. Para ello, se les enseña a identificar y compartir sus emociones y las de los demás, a través de talleres de inteligencia emocional y habilidades sociales.

Blog de Psicoactiva


domingo, 25 de junio de 2017

Sentires del Alma… Soltar el Personaje. Por Ashamel Lemagsa.



Amados…

A veces me pregunto…

Que es lo que lo detiene al Ser Humano en soltar a esos personajes que sustenta como sus verdaderos Yoes, cuando en realidad son los disfraces que cubren al Ser de Luz que todos somos…

Son los “personajes” que despliega el Ego, para hacer notar a su propietario de la existencia  de sus propias sombras.

Desde el retraído y tímido que esconde el resentimiento de no lograr expresar los que siente, por sus propios miedos de ser como realmente es, hasta el comunicador excesivo, que nos aturde con palabras, gesticulaciones y demandas de atención permanente, para ser escuchado…

En todos los casos son les personajes que esgrime el ego, para sentir la experiencia de estar desde este lado del “velo” bajo una determinada personalidad que le aportará información, aprendizajes para después seguir un largo viaje de transformaciones interiores.

Aferrarse a los personajes como verdaderos, es tan infantil como creer que los actores de una novela existen en la realidad, y vivimos esas historias como “reales” cuando  es una ficción, con fines comerciales.
Los personales que despliega el ego, se visten con las sombras que  cargamos en nuestro “haber”, algunas muy escondidas en nuestro inconsciente, que debemos hacernos conscientes de su existencia  para ser sanadas y transformadas en Luz!!

El avaro, no es conciente de su egoímo para compartir…
El orgulloso, no comprende que esa actitud esconde, una inseguridad producto del miedo de Ser lo que en realidad es…
Se siente “poco”, en comparación con los demás, por ello se esconde detrás del orgullo o la soberbia.

Los personajes, se comparan con los otros, que también despliegan sus propios personajes…
Así se esconden en escusas y mentiras, creen que sus juicios son justificados, porque son heridos, con las críticas ajenas, cuando en realidad los “otros personajes”, reflejan lo que ellos son.

Los personajes traen a la superficie nuestras propias sombras, pues esa es la función que deben cumplir en la Tercera Dimensión.

Son lo que debemos sanar y lo sanaremos en la medida que nos hacemos conscientes de nuestro orgullo, del egoísmo o de la avaricia.

Cómo sanar ese personaje, para lograr transformarlo en Luz y dejar en plena libertad de acción a nuestro Verdadero Ser o Chispa Divina?

Es un largo camino, pues debemos viajar hacia adentro nuestro, allí sentiremos las sombras, nuestras sombras, que se pasean ante nosotros, en los hechos cotidianos…
Son aquellas situaciones que nos trajeron tantos “dolores de cabeza” y complicaciones por no querer reconocer su existencia en nosotros.

Cómo sanar el orgullo, el odio o el rencor?

Pues desarrollando la energía contraria!!

La energía del Amor!!!!

Si eres soberbio, busca como desplegar la humildad, la sinceridad y la gratitud en cada emoción, pensamiento y acto en cada uno de tus días.
Si eres negativo en tu visión de la vida, comienza a observar el “vaso medio lleno” en cada acto propio o ajeno.

Para sanar los “personajes” hay que hacerse consciente de nuestras sombras y posteriormente comenzar a trabajar en su energía contraria desde el Amor y la Luz.

Es un largo camino, pero vale la pena construirlo cada día, pues desde el instante que lo decidimos cambia nuestra vida…

Somos más flexibles, comprensivos y amorosos con los demás y con nosotros mismos, pues vemos los personajes ya no más como “enemigos”, sino como los aprendizajes que debemos adquirir, para Ser Libres desde el amor del corazón!!!

Feliz viaje!!!

Con Amor, Ashamel Lemagsa.



sábado, 24 de junio de 2017

¿Cómo se aprende a ser responsable en la adolescencia? Por Marta Guerri


Esta cualidad o valor, con la que no se nace, tiene que ser un objetivo fundamental a conseguir con los adolescentes y jóvenes principalmente en el ámbito familiar y, también, en el escolar. Se trata, por consiguiente, de crear un ambiente en la casa y en la escuela que les enseñe a decidir de forma adecuada. Para ello han de aprender a tener en cuenta diferentes alternativas y a valorar con antelación las consecuencias de sus decisiones.

Ponerse en el lugar del otro

Es preciso hacerles conscientes de la existencia de los demás y de sus necesidades. Además, conseguir que sean atentos y cuidadosos en lo que hacen, evitando la distracción, el descuido y la fullería. Por último, a sentirse responsables de lo que hacen, evitando echar la culpa a otros de los actos propios.
Esta cualidad no se consigue de forma instantánea al cumplir una edad, sino que se adquiere de forma progresiva a través de un proceso. Se comienza como un juego imitando a los padres y poco a poco se van adquiriendo mayores responsabilidades. No podemos pedirles a un chico o a una chica adolescentes que sean responsables porque ya tienen edad si desde pequeños no hemos ido dándoles responsabilidades y haciéndoles ver las consecuencias de sus actos. Son los padres los que administran no sólo los derechos sino también, y especialmente, las responsabilidades de sus hijos: “Has cumplido un año más y te vamos a ampliar el tiempo para salir, pero tendrás también que hacer...”.
El papel de los padres consistirá en establecer normas y obligaciones a los hijos e hijas, animándoles y ayudándoles a cumplirlas. Es bueno reconocer y valorar sus aciertos, pero también establecer consecuencias negativas (castigos) si no cumplen las normas. No será aconsejable hacer las cosas por ellos porque no las hagan bien o por que tengan lástima de ellos o ellas. No vale exigir las obligaciones un día sí y otro no o recordarles muchas veces lo que tienen que hacer, esto los liará más o se acostumbrarán a no obedecer a la primera. O que no cumplan con las obligaciones y que no les pase nada, aprenderán lo que es la impunidad. Por consiguiente, para esta tarea es conveniente que las responsabilidades estén claras y el comportamiento de los padres sea coherente.

¿Qué responsabilidades u obligaciones son propias de los adolescentes?

Las obligaciones de los adolescentes estarán relacionadas con su edad y con los diferentes entornos en los que se desarrolla su vida: con los horarios de entrar y salir; con el uso de la televisión, el ordenador o la Play; con el estudio en casa y con la asistencia al instituto; y con la colaboración en las tareas del hogar; entre otras.
Es muy importante asumir que no existen responsabilidades diferentes para chicos o para chicas. Es fundamental que ambos aprendan a colaborar en las tareas del hogar: a poner y recoger la mesa, a lavar los platos, a hacer de comer, a limpiar la casa, a poner la lavadora, a tender, etc. El aprendizaje de estas actividades dependerá de la edad, pero no tienen por qué estar asociadas a ser hombre o mujer.
Es recomendable poner por escrito las obligaciones de los diferentes miembros de la familia en un lugar bien visible para que sirva de recordatorio a todos. Tienen que estar bien explicadas para que no haya dudas sobre quién, cómo o cuándo tiene que realizarlas. Hay que establecer también las consecuencias positivas y negativas que tendrá el cumplimiento o no de las responsabilidades.
Finalmente, los padres tienen que darles a sus hijos e hijas la oportunidad de ser responsables, porque conforme vayan siéndolo, van a adquirir mayor confianza en sí mismos y esto les animará en su proceso de hacerse personas responsables y adultas.
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El poder de las grandes olvidadas: las emociones positivas.


Las emociones son esos procesos innatos que forman parte de nuestra vida y a los que muchas veces no les prestamos la suficiente atención… Desde hace algunos años, y cada vez más, se insiste en la relación directa que tienen con nuestra salud. De hecho, las emociones positivas pueden potenciar nuestra salud del mismo modo que las negativas pueden debilitarla.
Tal y como demuestran numerosos estudios, nuestro sistema nervioso central y nuestro sistema inmunológico se comunican directamente. Esto quiere decir que las emociones y el cuerpo no están separados, sino muy conectados e interrelacionados.
“Una mente lúcida y un buen corazón acompañados por sentimientos cálidos, son las cosas más importantes. Si la mente no se dirige a los pensamientos positivos y elevados, nunca podremos hallar la felicidad”
-Dalai Lama-
Lo que sí es cierto es que en las informaciones y publicaciones que nos llegan, se insiste en la repercusión que tienen las emociones negativas. Es decir, se nos advierte de la influencia negativa que tienen ciertas emociones en nuestra salud y se nos orienta sobre la conveniencia de evitar emociones negativas como el miedo, la ira… Sin embargo, lo que no es tan popular es el hecho de que bloquear estas emociones puede ser fuente de problemas de salud.
Emociones que cuidan nuestra salud
De un tiempo a esta parte, algunos expertos del ámbito de la salud han realizado un giro en la visión y abordaje emocional. Es decir, han realizado sus planteamientos en positivo. En vez de centrarse y enfocarse en las emociones negativas, han dirigido su mirada al poder de las emociones positivas.
Arturo Agüero, médico y director del Hospital Nacional Diego Alcorta, asegura en su libro “Emociones que curan” que las emociones positivas pueden desalojar la carga negativa de aquellas otras sensaciones que, ancladas en nuestro cuerpo, amenazan nuestra salud.
De la misma manera, la doctora estadounidense B. Fredrickson, ganadora del “Highest templeton prize in Positive Psychology”, tras años de investigación científica descubrió el efecto potenciador de la salud que tienen las emociones positivas.
“La risa es tremendamente relajante, es una gran meditación. La risa es de una belleza tremenda, te da ligereza, te da alas para volar. Y la vida está llena de oportunidades para reír. Solo necesitas tener sensibilidad”
-Osho-
De la misma manera, la Universidad de Kentucky ha realizado una investigación longitudinal. El resultado ha demostrado una relación entre las emociones positivas y la longevidad. Así mismo, tras décadas de investigación tenemos pruebas que evidencian la relación de las emociones positivas con nuestro estado de salud y esperanza de vida. De hecho, está comprobado que quienes experimentan más emociones positivas tienen menor tensión arterial y un sistema inmunológico más fuerte.
Algunas emociones y sentimientos positivos…
Alegría y diversión
La alegría es quizá una de las emociones más rápidas.
 Sucede en un instante, cuando nos encontramos en un ambiente que resulta placentero. Aparece en aquellos momentos “perfectos” donde sentimos que las cosas son exactamente como deberían de ser y estamos donde deberíamos estar.
De igual importancia, la diversión es la emoción asociada al placer y se encuentra en aquello que nos hace reír y permite nuestra recreación. La diversión, en este sentido, es un poderoso relajante natural.
“Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia”
-Anatole France-
Gratitud
Esta emoción debe ser entendida en su más amplio sentido. Dar las gracias a la vida, a la naturaleza, a nuestros compañeros de vida… Sentirnos agradecidos por la salud, por el lugar donde vivimos, etc.
Dar gracias al mismo tiempo es un motivo de alegría. Significa que alguien nos cuida o que la suerte nos sonríe. Y… ¿A quién no le reconforta esto?
“La gratitud es una flor que brota del alma”
-Beecher-
Serenidad

La serenidad es una emoción más relajada, sostenida y sutil que la alegría. Se disfruta cuando estamos totalmente presentes y conscientes de lo que estamos viviendo. Además, la serenidad es la emoción que facilita que veamos el bosque y no solamente el árbol cuando hay un problema, aumentando así las probabilidades de encontrarle una solución.
Interés

El interés es un estado más elevado que motiva las conductas de exploración e investigación
. Gracias al interés tenemos el deseo y la motivación para aprender y desarrollar nuestros conocimientos, cualidades y habilidades.
En el estado de enamoramiento, en nuestros cuerpos se produce una reacción biológica que incrementa nuestros niveles de oxitocina y progesterona. La consecuencia es inmediata: aumenta nuestra sensación de bienestar y se reduce nuestro nivel de estrés. De este modo, mejora nuestra salud y calidad de vida.
“El odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor”
-Buda-


En conclusión, las investigaciones apoyan un cambio de enfoque en la forma de entender las emociones, los sentimientos o los estados emocionales más prologados. Así, no se trataría tanto de bloquear las emociones negativas como de potenciar las positivas, ya que estas neutralizan las anteriores. De hecho, este nuevo punto de vista no deja de poner en valor a todas las emociones, con independencia de la valencia que tengan.
Las emociones negativas tienen un valor adaptativo incuestionable. Y las emociones positivas tienen un objetivo trascendente y evolutivo que va más allá de las sensaciones agradables que nos proporcionan.

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