lunes, 22 de mayo de 2017

LA INUTILIDAD DEL SUFRIMIENTO. Por Francisco de Sales, Sánchez.


En mi opinión, esta pésima costumbre de quedarse enganchado al sufrimiento, y no ser capaz de ver su inutilidad, es un asunto realmente perjudicial.
Muchas personas se rinden antes de comenzar a resolver la salida del sufrimiento porque están convencidas –y no sé por qué- de que es imposible escapar a su influjo, o sea, que el sufrimiento es algo ineludible superior a cualquier fuerza o voluntad humana. Una condena inevitable.
Nada más lejos de la realidad.
El sufrimiento es una opción entre las varias que hay frente a una situación que no nos es agradable o deseada.
Ante una situación o circunstancia concreta, uno puede elegir entre quedarse atado y sufriente, o puede separarse de ello para verlo con objetividad –alejado de los sentimientos- y, mirando por su propio bien, ser capaz de tomar una decisión de actitud diferente frente a ello.
Sí. Se puede.
La mente –que es la que provoca el sufrimiento- es un instrumento a nuestro servicio, por lo tanto es algo que nosotros podemos y debemos controlar.
Si el sentido de la vida es el mejoramiento, engancharse al sufrimiento lo imposibilita.
No se puede mejorar, ni avanzar, ni crecer, ni desarrollarse, mientras uno deje alguna de sus partes fuera de sí, y fuera del camino deseando, porque se ha quedado enganchada en una parte del pasado al que ya se ha de renunciar. Sea el que sea o sea lo que sea.
Quedarse anclado en el pasado es claramente un estancamiento perjudicial. Nuestro Camino va hacia adelante, y es hacia adelante el sentido de nuestro progreso.
De lo doloroso se aprende, pero se aprende lo que haya que aprender y se deja atrás inmediatamente. Una vez que hemos aprendido lo que tengamos que aprender del suceso, regodearse en ello y tratar de rebañar hasta la última gota es innecesario.
Más inútil aún es quedarse inmovilizado purgando un castigo, ya que eso no aporta nada positivo. El castigo ya va implícito en el hecho de haberse dado cuenta de lo que sea que tuviera que aportarnos esa lección. No hace falta penar dos veces.
Sufrir, padecer, penar, expiar, dolerse… ¿Para qué?
No hay juez ni Dios tan injusto que apruebe el mismo sufrimiento repetitivo.
No hay progreso ni perfeccionamiento ni avance espiritual o personal, sino más bien todo lo contrario, en la complacencia en lo doloroso, en el atormentarse, en el desgarrado padecimiento, en la apatía ante el resto de la vida o de otras opciones de vida.
Y que nadie se rinda ante su estado de sufrimiento, que nadie se compadezca de sí mismo y se quede en esa insana complacencia, que nadie busque retorcidas excusas que le justifiquen su estado, porque la única decisión verdaderamente digna, honorable, sana, positiva, y tal vez la única que pueda aprobar un Creador, es la de recomponerse de cualquier situación –sea la que sea- y seguir adelante.
Seguir adelante dejando el sufrimiento en el pasado, y estando libre de su atadura para poder afrontar el resto de la vida tal como ha de ser.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)
Si te ha gustado ayúdame a difundirlo compartiéndolo.
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¿a qué llamamos ego?


Aprendizajes Erróneos y Experiencias No Digeridas

 Hay dentro de nosotros una partícula Divina que comparte los atributos de la Fuente Divina de la que salió: amor infinito, paz completa, felicidad plena, sabiduría total, belleza inalterable. Tenemos esa partícula lista para expresarse y un anhelo poderoso de expresarla.
Hay algo dentro de nosotros que no consideramos parte de esa partícula divina. Una parte que parece ir en contra de nosotros y de los demás. Algo que nos impide experimentar y expresar nuestra más alta naturaleza. En algunas nuevas corrientes espirituales se ha vuelto muy común llamar “ego” a esa parte.
El “ego” ha venido a convertirse en una especie de chivo expiatorio de todo lo que no nos gusta de nosotros mismos, de todo lo que no queremos aceptar como parte de nosotros. Si gritamos culpamos al ego, si no actuamos con nobleza él es el responsable, si lloramos o hacemos llorar es porque seguimos al ego. Se ha abusado tanto del término que puede representar conductas diametralmente diferentes: para algunos, si cedes a tus deseos carnales es debido a que el ego te poseyó pero, para otros, si no cedes a tus deseos carnales es porque tienes un ego muy soberbio que se cree superior a los demás.

Hay dentro de nosotros la posibilidad de expresar pensamientos, palabras y acciones que serán buenas para nosotros y buenas para otros. Sin que importe el nombre que les otorguemos, todos sentimos en nuestro corazón que esto es así.

También existe dentro de nosotros la posibilidad de albergar pensamientos, pronunciar palabras y cometer acciones que nos harán daño y/o se lo harán a los demás.

Lo que importa en todo esto, desde luego, es vivir felices y apoyar a los demás para que sean felices también. Hace poco comentamos que, de hecho, esta es la aplicación original de la palabra “ética”; hacía referencia a la forma en la que conviene vivir al ser humano para ser completamente feliz.

Podemos trabajar con nosotros mismos para expresar esa parte divina de nosotros y para limpiar nuestro corazón, nuestra mente y nuestro cuerpo de esa otra que nos daña.

El concepto que tenemos del “ego” es un poco amorfo y nebuloso, sobre todo cuando queremos hablar de su posible origen metafísico.

Sin entrar en consideraciones de esta índole, me gustaría proponer que pensemos en él como una serie de aprendizajes erróneos y experiencias no digeridas que han venido a formar una doble identidad en nuestro interior o un filtro contaminado que ensucia tanto las percepciones de lo que viene de fuera como las manifestaciones de lo que mostramos al mundo.

Piensa, por favor, en alguna actividad, palabra, pensamiento, hábito, emoción recurrente, situación o adicción que atribuyas al ego. Piensa también, si crees que puede ser atribuido a algo que te enseñaron antes de que supieras si era bueno o malo para ti, o si crees que se formó con una experiencia muy dolorosa de la que no te has recuperado completamente. Si puedes rastrear ese sufrimiento en cualquiera de estas dos causas, tienes también una forma muy clara y directa para trabajar activamente en cambiar tu vida: aprende y cultiva algo diferente y/o digiere tus experiencias y elimina lo que ya no te sirve para vivir en el presente. Pero veámoslos más detenidamente:

APRENDIZAJES ERRÓNEOS. Alguien te enseñó a beber alcohol, alguien te invitó a consumir cocaína, viste que otros formaban dramas o tragedias con sus vidas amorosas, aprendiste a llegar tarde, te mostraron que podías obligar a los demás a hacer lo que tú quieres cuando te enojas, te dijeron que debías reprimir tu sexualidad o que no hace falta ningún autocontrol (ambas cosas son dañinas, en mi opinión), empezaste a gastar más de lo que ingresabas, a comer sin tener hambre, a tomar pastillas para tranquilizarte, a hablar mal de los demás para quedar bien tú… y tiempo después tenías ya un hábito que no entendías ni controlabas bien y que te estaba haciendo daño. Algo que forma parte de tu “ego” o que es una manifestación de este.

Una forma muy directa de trabajar con esto es dejar de racionalizarlo y cambiarlo: desarrollar otro hábito. No te preocupes por entender qué sucedió o por culpar y hacer pagar a la persona que te enseñó lo que ahora te aleja de lo que anhelas. Sólo cambia el hábito. Aprende algo distinto. Aprende de ti, de tu experiencia, de tu inteligencia. Ahora que sabes que algo que aprendiste es erróneo, cámbialo. Ahora que la vida te enseñó y que Dios te abrió los ojos, aprende y actúa de una forma que no te daña ni daña a otros.

EXPERIENCIAS NO DIGERIDAS. Alguien te violó, te golpeó injustamente, te abandonó, te gritó, te insultó, perdiste un trabajo, te robaron, te criticaron, te malinterpretaron, te explotaron, o creciste en un ambiente de pobreza o ignorancia…y esto te ocasionó una herida emocional que te hace reaccionar en el presente de una forma irracional, como si todas las personas o las situaciones fueran réplicas de lo que fue. Permaneces con esa herida sin cerrar y cada situación roza la herida y te lastima, y tú piensas que todo es gris, cuando lo que en realidad sucede es que no has sanado. Estas situaciones apoyaron la formación de un cúmulo de respuestas que tienes al mundo exterior y que te impiden dar y recibir lo mejor de tus interacciones con el medio ambiente y las personas. Esto hace que reacciones al presente como si fuera el pasado y que tengas un futuro condicionado por lo que en realidad no deseas para tu vida.

Hay varias formas de trabajar con estas experiencias que necesitan digestión y que son parte también de lo que llamamos “ego”. Perdonar es la más poderosa; perdonar deja el pasado atrás y nos permite cerrar las heridas para que el presente no lastime lo que toca cuando llega a nosotros. Ver lo nuevo con ojos nuevos, esperando para que se muestre y no proyectando sobre él lo que ya conocemos. Reaccionando de una manera diferente ante lo que llega a nuestra vida. Convivir con personas que son como nosotros queremos ser; o que ya pasaron por lo que nosotros estamos pasando y llevan una vida deseable y armoniosa. Asistir a una terapia o una actividad que nos permita digerir lo que hay que digerir y eliminar de nuestro sistema los pensamientos, las emociones y las toxinas (físicas o emocionales) que nos dañan. Hacer nuestra labor en esta vida, decidiendo que nos definirá lo que hacemos, y no lo que otros hicieron.

Tener un concepto amorfo del ego no puede ayudarnos porque difícilmente un pensamiento confundido puede traer una acción clara.

Culpar por nuestras acciones al “ego” sólo nos permitirá reconocer intelectualmente que nosotros no somos eso que nos está dañando y saboteando, pero no nos liberará de su yugo ni de sus malos resultados.

Trabajar con nuestros aprendizajes y nuestros hábitos, así como digerir todo lo que pasa o pasó en nuestra vida, tomando lo útil y eliminando los residuos tóxicos, transformará nuestra vida, nos acercará al Ser…a Dios. Y viviendo así, podremos compartir lo mejor de nosotros y estaremos preparándonos para recibir también lo mejor.

Que Dios te bendiga, que seas muy feliz y que el Gozo y la Paz se multipliquen en tu vida.

El Loco.
http://www.tuluzinterior.com

Sentires... “Amarnos a nosotros mismos”. Por Ashamel Lemagsa.


Amados...
¿Somos Seres Despiertos, Conscientemente Despiertos...?
Dime cuánto te amas a ti mismo y cómo reflejas en el mundo tu Amor...?
El Amor es energía y como tal, se acrecienta o se detiene, según cómo sentimos, pensamos y actuamos hacia... nosotros mismos.
Cuando nos amamos lo hacemos siempre, no de a ratos y cuando nos “ven” los demás.
Amarnos a nosotros mismos es respetarnos siempre!
Es ser responsables en todo momento de todo lo que sentimos, hacemos y pensamos, sin tirar culpas a los otros, tomando nuestra mochila y sanando las cargas a través de la comprensión amorosa hacia nosotros mismos, entendiendo que si fuimos agresivos ante una situación que no sabíamos resolver, las consecuencias de nuestras actitudes agresivas en nosotros y en los demás deben ser sanadas, desde la comprensión y la aceptación que esa actitud no soluciona ningún conflicto, por el contrario lo agrava.
Ser agresivo hacia los demás es ser agresivo hacia nosotros mismos, es perjudicar a los otros y a nosotros mismos, es como colocar piedras en nuestro propio camino para después tropezarnos con ellas, más adelante... ¿Cuál es el beneficio, entonces, de ser agresivo?
Es faltarnos el respeto a nosotros mismos en primer término y después a todos aquellos que interactuaron con nosotros en ese instante de agresión.
Es falta de amor hacia nosotros, es perjudicarnos nuestra evolución amorosa.
Cuando nos excedemos en las comidas, en las bebidas, cuando se cree que las drogas de cualquier naturaleza, no perjudican nuestra vida y la salud, es falta de amor y respeto hacia nosotros mismos.
Entonces...
Comencemos a AMARNOS, en mayúscula, sin ego y desde el CORAZÓN, en Paz Interior...
Sabiendo que somos Seres Divinos encarnados, viviendo una experiencia Humana, donde el Ego será el encargado de mostrarnos a través de la personalidad todo aquello que hemos traído para sanar, liberar y transformar en AMOR!!!!
Sin culpas, sin miedo, con Amor y respeto hacia nosotros y hacia toda la vida comencemos a transformar cada instante en situaciones donde la comprensión amorosa, el respeto mutuo y la alegría de Ser en este ahora, Humanos creadores de una nueva Realidad. donde el Amor en el respeto hacia nosotros y toda la creación, sea el fundamento de una Nueva Tierra.
Los Amo!!!
Con Amor, Ashamel Lemagsa.


domingo, 21 de mayo de 2017

CLASE 3 - ENCUENTRO ANGÉLICO. Por Alexiis.


Debemos examinar profundamente cualquier encuentro de tipo espiritual para constatar si se trata realmente de un encuentro angélico o no. A fin de ayudar en esta evaluación quiero mencionar unos cuantos puntos que es preciso tener en cuenta.

1) Los encuentros con ángeles no nos dejan una sensación de ansiedad ni temores indefinidos.
Los ángeles son seres de luz; viven su vida plenamente en paz y en el gozo de saber que están actuando en untado de acuerdo con su naturaleza. No se limitan a presentarse ante nosotros, entregarnos su mensaje y desaparecer dejándonos con miedo y ansiedad. Por lo menos no lo hacen sin dejarnos la solución para nuestras ansiedades. Dios es la certidumbre definitiva, la afirmación de toda bondad; las inspiraciones que nos llegan de Dios, ya sea a través de sus ángeles o por cualquier otro medio, son completamente positivas y concebidas para nuestro mayor beneficio. Por supuesto, tales mensajes no son toda dulzura y luz. Pero, por muy duro que nos resulte recibirlo, siempre trae amor, siempre es positivo y claro.
Un verdadero mensaje de los ángeles nos deja con una sensación de confianza, para nada ansioso. No importa que el mensaje sea gozoso o cargado de íntima sobriedad, siempre sentiremos una gran confianza interna en el sentido de que el contenido del mensaje nos será de provecho, es adecuado para nosotros y armoniza con lo que, en lo más hondo del espíritu, sabemos qué son las cosas correctas y sinceras.
En otros casos, el mensaje podrá aumentar nuestra comprensión de lo que somos y para qué estamos en la tierra, porque nos conduce hacia lugares más profundos de nosotros mismos, en corazón y en espíritu, pero aún en un caso así, al final siempre sentimos una confianza absoluta y plena de que el mensaje es verdadero.

2) Los ángeles no nos dejan confundidos
San Pablo hizo notar que "Dios es un Dios de orden, no de confusión". Los ángeles llegan a nosotros provenientes de Dios. ¿Sería entonces posible que Dios se tomara el "trabajo" de enviar a un mensajero celestial con capacidad para revestir la forma que se considerase necesaria para comunicarse,.. y luego se limitara a dejarnos un mensaje confuso?
No. Por supuesto, eso no quiere decir que Dios pase por alto nuestra mente humana. Lo que hemos de hacer es pensar en un mensaje angélico, actuar en consecuencia, y hacer que forme parte de nosotros antes de que podamos aprovecharlo. Sin embargo, según podemos ver, la confusión existente en nuestra sociedad y en nuestras propias vidas, no estamos viviendo del todo y a la perfección en la luz, puesto que en tal caso ya no existiría el desorden y mucho menos el caos. Cuando uno de esos mensajes está lleno de incoherencias, elaborado con señales confusas, es muy posible que haya surgido de nuestra propia mente.

3) Los ángeles no intentan obligarnos a nada.
Cuando los ángeles llegan a nosotros trayendo un mensaje, ese mensaje es de Dios; no se trata de mensajes de los propios ángeles.
Cuando recibimos un mensaje que, a nuestro entender, puede ser angélico en su origen, y tan perentorio que nos sentimos impulsados a cumplirlo sobre la marcha, o cuando consideramos que no nos queda otra elección o incluso que, en caso de no cumplir el mandato, sobrevendrá un castigo, entonces hay que dudar de que se trate de un mensaje proveniente del cielo.
Uno de los aspectos más preciados de la naturaleza humana es el libre albedrío, la capacidad de que estamos dotados para elegir según sea nuestra voluntad entre lo malo y lo bueno, o sencillamente lo que consideremos que sea más conveniente para nosotros.
Los impulsos que provienen de Dios, ya sea en forma directa o durante el transcurso de nuestra vida, están destinados a ayudarnos para que podamos hacer lo bueno, lo inteligente, y lo que contenga amor. Dios nos ha creado como seres que pueden elegir, y que se sienten satisfechos por el hecho de poder hacerlo; por lo tanto, Dios no ha de forzarnos en modo alguno, y mucho menos a través de mensajes llevados por los ángeles.
Cuando los ángeles llegan a nosotros con un mensaje que compromete nuestra mente o nuestra voluntad, siempre está destinado a dejarnos con la necesaria libertad para elegir.

4) Los mensajes angelicales llaman la atención hacia el que los envía y no hacia el mensajero.
¿Se te ha ocurrido pensar por qué razón los ángeles se presentan con más frecuencia bajo la apariencia de seres humanos comunes, para nada celestiales, criaturas apenas metidas en un cuerpo que algunas veces tenemos el privilegio de ver? Creo que es así porque no quieren que nos fijemos en ellos más de lo indispensable, sino en el mensaje que nos traen y en Aquel que lo envía.
Siempre que recibamos un mensaje que de alguna manera no nos incite a aproximarnos más a Dios - es decir, a rezarle o agradecerle, ya sea en voz alta como estableciendo una comunicación sin palabras -, será conveniente que echemos un vistazo a nuestro interior y nuestra capacidad creativa como posible fuente del mensaje.
Si la figura del mensajero aparece tan opaca entre nosotros y el mensaje (o quien nos lo envía) como para que sólo podamos verlo en él, entonces ese mensajero no es un ángel. Es necesario subrayarlo constantemente, los ángeles nunca se interponen en el camino. No quieren convertirse en el centro de nuestra atención durante más tiempo del indispensable para entregar su mensaje o hacer aquello para lo cual han sido enviados.

5) Examinar siempre los frutos de cualquier encuentro angélico o de todo mensaje que se le presente, tanto en su vida, como en la vida de los suyos
Creo que Jesús lo expuso con toda claridad cuando recordó que "por el fruto se conocerán los árboles, pues un buen árbol siempre tendrá que dar buenos frutos…." Un encuentro angelical proveniente de Dios y no de la propia imaginación siempre tiene que producir buenos frutos, resultados tangibles.
Desde luego, cuando nuestro propio anhelo de encontrar a Dios nos lleva a imaginar más de una cosa, más de lo que ofrece la realidad, también encontraremos buenos frutos. No somos troncos muertos, ni mucho menos; somos criaturas extraordinarias, hermosos seres, y tengo la certeza de que cualquiera de nosotros tiene que haber producido alguna vez un puñado de dátiles o de jugosas aceitunas. Pero si tropieza con alguna negatividad dañina - es decir, malos frutos - como resultado de un encuentro con un ángel, con toda sinceridad tengo mis dudas de que se trate de uno de esos encuentros.

6) Poner a prueba todo aquello que parezca ser un mensaje angélico pero esté en contracción con lo que tienes por cierto, sabio y pleno de luz y amor
Otra forma de poner a prueba la realidad de un encuentro angélico consiste en examinar muy a fondo el contenido del mensaje, y también lo que el portador dice y hace. Los ángeles son enviados de Dios, cuyas palabras dirigidas a nosotros siempre han de estar colmadas de luz, gozo, paz, sabiduría, amor, coraje y confianza.
Por lo tanto, las palabras que nos digan los ángeles deberán estar siempre en condiciones de conducirnos hacia un amor más grande, hacia la alegría y la confianza. Lo mismo pasa con los hechos de los ángeles, que nos conducen hacia la luz, la paz y todas las cosas buenas que provienen de Dios.
Si un ser que se aparece en una visión ordena que alguien le encienda velas todos los días, o de algún otro modo tratar de dirigir la atención del que recibe el mensaje hacia los mismos que lo traen, entonces tendremos la obligación de examinar mucho más de cerca todo lo que se relacione con la autenticidad o no del mensaje. Hemos de tener siempre en cuenta que los ángeles no atraen hacia ellos más atención de la que consideran necesaria.

7) Todo encuentro angélico nos cambia mucho o poco, pero siempre para mejor.
Siempre que Dios llega a nosotros a través de sus ángeles nos resulta imposible no cambiar de alguna manera muy sutil. Es posible que el encuentro nos sirva para despertar un interés acerca del reino espiritual que jamás habíamos tenido, o por lo menos alguna curiosidad en ese sentido.
Quizás el encuentro nos haga penar en lo afortunados que hemos sido y nos impulse a sentir más piedad y más sentido de solidaridad con los más necesitados y menos venturosos. Es posible que nos haga comprender lo valiosos que somos a los ojos del cielo, cuán maravillosos somos, qué gloriosas son todas las creaciones de Dios.
Tal vez alcancemos a oír una vocecita que nos trae la certeza de que Dios nos ama, tal como tantas veces ocurre cuando un ángel acude a rescatarnos de una situación difícil o peligrosa.
Del modo que sea, siempre hay allí un resto de gracia, como un fertilizante programado para actuar en el momento debido, destinado a permitirnos crecer. O hay encuentro con los ángeles pensado para dejarnos tal como estábamos, sea donde fuere que hayamos estado. Si no podemos crecer un poco, o por lo menos experimentar la necesidad de crecer (lo hacemos, ya que, después de todo, siempre tendremos el libre albedrío para crecer o no), ¿cómo podremos decir que nos hemos encontrado con un ángel?

8) Los encuentros con ángeles no pueden tener consecuencias perjudiciales para quienes nos rodean
Esto no quiere decir que todos deban creernos cuando les hablamos de nuestros encuentros con los ángeles. Pero sí podemos confiar en que la misión angélica significa para nosotros - y para quienes nos rodean y a quienes amamos - nada más que amor y paz.
En ocasiones las reacciones de los que están junto a nosotros, en cuya buena voluntad creemos, pueden servir de mucho para ayudarnos a determinar si en realidad hemos sido tocados por un ángel. Cuando los demás le digan que está procediendo de manera ajena a su carácter habitual, y no precisamente para mejor sino más bien todo lo contrario, entonces convendría ponerse a pensar seriamente en cómo seguir la pista a sus actos hasta llegar a la experiencia. Si lo consigue, cuídese antes de atribuirlo todo a un mensajero celestial.

9) Todo ser al que podamos convocar, ya sea por medio de ritos o sin ellos, probablemente no sea un ángel.
Conviene no olvidar que los ángeles son seres soberanos, dentro de los límites marcados por su servicio hacia nosotros y para con la Divinidad. No se trata de seres a los que podemos dominar a voluntad.
Jamás podríamos convocar a un ángel para que apareciera ante nosotros y ni siquiera para que nos hablara, ya sea merced a nuestra propia energía o reuniendo a un grupo dispuesto a aunar voluntades, como tampoco utilizando artefactos tales como la tabla Guija o las cartas de Tarot.
Jamás se podrá forzar a uno de esos seres. Los propios ángeles se encargarán de hacer saber cuándo consideran que corresponde presentarse, y ellos entienden que deben hacerlo sólo cuando Dios les comunica que el momento es el adecuado.

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ÁNGEL DE LA GUARDA

clip_image002Cada persona en la Tierra tiene asignado un ángel de la guarda. Cada ser humano, independientemente de sus creencias, aspecto físico o condición, tiene el privilegio de poseer un ángel de la guarda. Está contigo siempre, vayas donde vayas, hagas lo que hagas. Tu ángel de la guarda ha estado siempre contigo incluso cuando decidiste venir a l mundo en tu forma actual de ser humano. También recuerda y también tiene en cuenta las metas que te has marcado en la vida, y tampoco olvida las aspiraciones que yacen en tu subconsciente.
Seguro que recordarás alguna situación de peligro en tu vida de la que podrías haber salido gravemente herida y que una fuerza invisible te condujo a la salvación. quizas no hayas tenido una experiencia así, pero habrás leído u oído de alguna similar. La mayoría de los que conducimos un auto, especialmente por las carreteras, conoceos la existencia de ángeles de la guarda. Varias veces habrás visto coches al borde de un accidente que, empujados por una extraña fuerza, han evitado una colisión en el momento preciso.
Cuando uno resulta gravemente herido y alguien acude a salvarle la vida en el instante preciso, éste último generalmente va porque "algo" le ha indicado que fuera. El ángel de la guarda del herido ha ido a buscar al ángel de la otra persona y le ha transmitido la llamada de socorro. Fundamentalmente, se sabe que los ángeles de la guarda nos vigilan y protegen en cada uno de nuestros movimientos.

¿Por qué pues no intentamos llegar a conocer a nuestro ángel de la guarda? Tu ángel de la guarda puede ayudarte de muy distintas maneras, aparte de salvarte de accidentes de coche o de daños físicos. Cultiva una profunda relación con tu ángel de la guarda. Le puedes pedir sabiduría y clarividencia en los momentos más confusos de tu vida. También puedes conseguir que tu ángel establezca contacto con los ángeles de la guarda de tus amistades para que así puedan comentar entre ellos tus relaciones.
Haz caso de tu intuición; ésta irá en aumento si estás en armonía con tu ángel. Ten en cuenta que los mensajes de advertencia y consejo que recibes de tu ángel de la guarda llegan a ti gracias al conocimiento profundo de tu intuición. ¿Has dejado alguna vez de hacer algo porque de repente has tenido la sensación de que iba a ser un error, dándote cuenta más tarde de que si lo hubieras hecho, los resultados habrían sido desastrosos?

Sé creativo con tu ángel de la guarda. En tu intimidad, compórtate como el niño que tiene un amigo y confidente invisible. A los ángeles les encanta. Se sabe que los niños ven y hablan con sus Ángeles. Esto sucede antes de que puedan expresar aquello que ven con exactitud, pero hay algunos que recuerdan cuando podían ver y hablar con su ángel de la guarda.

En determinados periodos del desarrollo de un niño sus ángeles de la guarda llaman a sus ayudantes. El ángel suele necesitar ayuda cuando el niño cumple los "terribles dos años" de edad. Después de que todo haya vuelto a su cauce (esto depende del niño), no se precisa de ayuda extra hasta que el niño pase a la adolescencia y comience a conducir. En este momento, algunos jóvenes disponen de un ejército de Ángeles de la guarda, pero la mayoría de ellos cuentan por lo menos con dos Ángeles que trabajan horas extras para protegerlos durante esta etapa tan arriesgada. A los veinte años, edad en que los jóvenes son conscientes de que no son indestructibles, la ayuda angélica ya no es tan necesaria. Más adelante en la vida la ayuda extra variará según las necesidades.

Un gran número de seres humanos sufre a lo largo de su vida y esto hace que se produzca una regresión en su crecimiento espiritual, porque se sienten profundamente desdichados. En el subconsciente de estas personas existe la idea de suicidio cuando tienen que reaccionar o tomar decisiones importantes en la vida. Los ángeles se sienten frustrados cuando deben asistir a estos infelices. Es obvio que los Ángeles no participarán de esta infelicidad. Por lo tanto éstos sólo pueden esperar a que estas personas decidan dejar de sufrir y se produzca así una transformación. Estamos dotados de libre albedrío, así que, si queremos sufrir, o creemos que esto es lo apropiado, es problema nuestro.

A veces creemos que los ángeles están de vacaciones. Algo que creemos que ni Dios ni nuestro ángel de la guarda lo permitiría, ocurre. Uno de los grandes misterios de la vida es entender por qué a personas buenas les acaecen desgracias y, en cambio, malas personas tienen suerte en la vida. Podemos elucubrar al respecto y encontrar respuestas tales como el karma y a otras tantas lecciones que debemos aprender. Pero nunca se puede responder de manera satisfactoria a la pregunta de por qué existe la injusticia en el mundo. Nuestros ángeles de la guarda nunca se van de vacaciones, pero cuanto más positivos y optimistas seamos, más fácil les será protegernos y darnos sustento.

Así pues, llénate de esperanza, confianza y fe, porque tu ángel de la guarda siempre se ocupará de ti. No te preocupes por el mañana, sé feliz por ser quien eres y da gracias a tu ángel de la guarda. Ten siempre presente que él es el mismo hoy, que ayer y que mañana. El quiere recordarte que en estos momentos estás viva y que, te guste o no, esto es un hecho.
Tu ángel te vigila y controla cada uno de tus pasos, esperando siempre un progreso. Ya sea de la desgracia a la normalidad, de la normalidad al bienestar o del bienestar a la felicidad absoluta; tu ángel siempre quiere llevarte a un escalos superior. Estará siempre a tu lado para recordarte el importante papel que juegas en este planeta tan concurrido.
La costumbre católica de recitar la oración del Ángel de la Guarda puede ayudarte a sentir la presencia de tu ángel:
Ángel de la Guarda, dulce compañía
No me desampares ni de noche ni de día.
Las horas que pasan, las horas del día,
Si tú estás conmigo serán de alegría.
No me dejes solo, sé en todo mi guía
Sin ti soy chiquito y me perdería.
Ven siempre a mi lado, tu mano en la mía,
Ángel de mi guarda, dulce compañía.

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¿QUIÉN SOY YO?

Conocerse a sí mismo no es por cierto tarea sencilla, pero sí esencial, siempre que nuestro deseo sea llegar a aprender cómo ponernos en contacto con nuestros ángeles. Ellos están observándonos con muchísima más precisión que nosotros mismos. Pueden recordar cada una de nuestras aspiraciones. Esto es algo que jamás podríamos igualar, pero, en cambio, podemos y debemos tratar de recordar todo cuanto hemos hecho en este mundo. Llevar a cabo una especie de autobiografía mental.
Para preparar esas memorias, o como se las quiera llamar, tendrás que disponer de algunos momentos particularmente calificados del día o de l anoche, aquellos en los cuales nuestros procesos mentales no se ven perturbados por nada y por lo mismo se muestran más activos, ya que éste será un ejercicio de la mente y la voluntad.
Elije una habitación tranquila o un espacio abierto, con tal de que allí se produzca el menor número posible de distracciones. No pongas ninguna clase de música, puesto que este ejercicio ha de ser una entrega muy seria y de total concentración. Escoge también una silla cómoda o adopta una postura recta y alerta, de ningún modo relajada ni carente de un enfoque definido.

Tómate unos minutos antes de acostumbrarte al ámbito que haya a tu alrededor, que serán aprovechados asimismo para expulsar de tu mente toda posible preocupación. A renglón seguido, deberás expresar lentamente una breve oración implorando ayuda y cooperación. Se elevará esa plegaria a la Altísima Fuente que cada no reconozca como existente fuera de nosotros, diciendo algo similar al o que sigue:
"Humildemente trato de saber de mí cuanto pueda saber: quién soy, de dónde provengo, hacia dónde voy, y qué es lo que deberé hacer en éste mi viaje por este mundo. Pido ayuda y esclarecimiento para comprender qué significa ser humano, qué significa ser yo. Doy gracias por el conocimiento e iluminación que necesito para hacer esto."

Después, permanece sentada alrededor de un minuto y formúlate esta pregunta: "¿Quién soy?". Y a partir de entonces empieza a contestar, con todos los detalles de que seas capaz, todas las conexiones y recuerdos posibles. No hay respuestas correctas o equivocadas; cualquier cosa que "seas" es correcta. Intenta establecer todas las relaciones, todas tus cualidades y defectos, cada experiencia pasada.
Las afirmaciones que se hagan acerca de quiénes somos tendrán que contener la mayor exactitud posible. Si se trata de una cualidad que forma parte de nuestra vida, si es una esperanza que se abriga para disfrutar durante la vida, si forma parte del pasado o del presente, todo eso también deberá mencionarse.
Cuando hayas terminado - cosa que puede demandarte horas e incluso varias sesiones por el estilo - da gracias por todo lo que eres, lo que has hecho y lo que desearías ser. Para entonces, lo más probable es que hayas expresado al menos un millar de declaraciones acerca de quién eres, y te percatarás de cuán complicado es, y con cuántas otras vidas, las vidas de otros, has tenido que ver. Tus ángeles acudirán en tu ayuda, porque es importante para ellos que tu propia autoconciencia se acreciente.
Este ejercicio sólo deberás realizarlo una vez, siempre que le concedas el tiempo y la atención que realmente merece. No obstante, podrás repetirlo en caso de que quieras agregar más detalles a tus propias apreciaciones respecto de lo que eres.

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INVOCACIONES Y ORACIONES

Voy a darte una serie de oraciones e invocaciones provenientes de las más diversas fuentes.
Muchas de ellas proceden de los libros de Hodson que, como ya hemos visto, tenía mucha familiaridad con los Ángeles.
Elegí aquella que más se acomode a tu modo de ser, repítela y, si es posible, fotocópiala y divúlgala. Así te convertirás en colaboradora activa en la construcción del famoso puente entre nosotros y Ellos.
Pero casi tengo la certeza que, si has llegado en tus estudios a esta parte, ello significa que, desde hace ya mucho tiempo estás trabajando en la construcción de aquel famoso puente, mucho más de lo que tu memoria logre recordar.

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ORACIONES
A los Ángeles Sanadores

¡Os Saludo, Devas de la sanación!
Venid en nuestra ayuda.
Verted vuestra energía curativa
Sobre este hermano nuestro.
Colmad cada célula de fuerza vital.
Dad a cada nervio la paz.
Aplicad los sentidos torturados.
La onda de vida que sube
Lleve calor a cada fibra
Mientras el cuerpo y el ánima son restaurados
Por vuestro poder sanador.
Dejad que un ángel vele,
Que conforte y proteja
Hasta que la salud retorne.
Un ángel que rechace todo mal
Y acelere el retorno de la fuerza
O acompañe a la Paz si la Vida se ha acabado.
¡Os saludo, Devas de la sanación!
Venid en nuestra ayuda
Compartid con nosotros las fatigas de la Tierra
Para que Dios se despierte por medio del hombre.

A los Ángeles de la Naturaleza

¡Os saludo, Devas de la Tierra y del Cielo!
Venid en nuestra ayuda.
Dad la fertilidad a nuestros campos,
Desatad la vida en todas nuestras semillas,
Que nuestra tierra puede ser fecunda.
¡Os saludo, Devas de la Tierra y del Cielo!
Venid en nuestra ayuda
Compartid con nosotros las fatigas de la Tierra
Y que la Divinidad interior sea liberada.

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MEDITACIÓN PARA CONECTARNOS CON NUESTRO ÁNGEL GUARDIÁN

1) Siéntate cómodamente frente a plantas y flores, obsérvalas, conéctate con la belleza de la naturaleza que se encuentra frente tuyo. Inspira esa belleza y siente como esta energía de la belleza llega a tu corazón.
Desenfoca la vista y comenzarás a ver una luminosidad que irradian las plantas que se encuentran frente tuyo. Inspira profundamente y siente como esa energía, con cada inspiración llena tu corazón y comienzas a sentir una sensación de amor que sale de tu corazón, pasando por tu cabeza y se conecta con la planta que se encuentra frente tuyo, y la sensación de amor sigue creciendo.

2) Plena de energía de Amor cierra tus ojos e imagina el cielo estrellado a tu alrededor, imagina que todas las estrellas se conectan contigo. Inspira profundamente y siente como el Amor en tu interior crece.
Siente como esa energía sale de vos a través de todos tus poros e ilumina tu cuerpo energético, va hacia el cosmos y regresa llenándote de más Amor.
Tu ser está conectado con el universo, pleno de energía.

3) Visualiza sobre tu cabeza la imagen de un Ángel. Imagina que la luz que sale desde el centro del corazón del Ángel es blanca y dorada. Inspira y siente como esta luz cubre tu cabeza y tu rostro. Comenzarás a sentir un cosquilleo en tu coronilla, un tibio calor que te envuelve.
Inspira aún más profundamente y siente que esa luz llega a tu corazón. Siente paz y alegría plena. Cuando sientas esto pide a tu Ángel que te dé una muestra de su Amor generando una coincidencia favorable para vos y hace un pedido simple para sentir su acción en tu vida.

4) Lleva tus manos hacia el corazón en señal de agradecimiento a Dios y a tu Ángel. Conserva lo más posible el estado de felicidad que está en vos en espera de la señal que le pediste a tu ángel. Una vez que sientas la presencia de tu ángel y su acción en tu vida, te encuentras preparada para profundizar aún más esa relación y transformarte en un canal de la luz del Reino Angélico en nuestra tierra.
No está demás que antes de dormir repitas la tradicional plegaria de nuestra infancia: "Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día", solamente para que nuestro protector sepa que lo tenemos presente.

Lunes, 14 de diciembre de 2009

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CUALIDADES DE LA MAESTRÍA ESPIRITUAL.


1)  Integridad : Una de las   mayores dificultades de la humanidad es el sobreponderamiento de la mente que   es un instrumento fragmentario. ¿Cómo algo que es fragmentario, te puede   conducir a la integridad? Mientras se viva como un esclavo de esta  mente-memoria fragmentada, la cualidad llamada integridad no estará  disponible. La integridad es el resultado cualitativo del ser integral. La  integración ocurre sólo si la fragmentación ya no existe. Esto es posible   sólo cuando la mente, que es el conjunto de pensamientos, las emociones, la  memoria y los miedos, se trasciende. Como  resultado espontáneo de esta totalidad   integrada, la integridad surge. Un ser humano espiritualmente evolucionado es  el que está firmemente arraigado en este tipo de integridad, que es muy rara.

2)  Conocimiento: La   mayoría de las veces, cuando hablamos de consciencia, siempre la relacionamos  a algo. por ejemplo, la conciencia social, la conciencia computada y así  sucesivamente. Pero ¿qué pasa con la consciencia de la consciencia en sí? Uno   tiene que ser consciente de su cuerpo como un primer paso. Si lo hacemos, nos   daremos cuenta de gestos, movimientos, etc. Si vamos un  poco más allá, en silencio, observando la  respiración, seremos capaces de escuchar nuestros latidos. Si lo llevamos  más allá, podremos ver nuestros pensamientos de una manera distante como observadores. Más sutil, el tercer paso es ver  los sentimientos profundos y emociones más sutiles. Ahora bien, si permanecemos vigilantes de estos tres pasos al mismo tiempo, por un lapso suficiente  sin expectativas, el   cuarto estado que aparece es la toma de conciencia de la consciencia. Esta es la cualidad   llamada “conciencia del que ha despertado”. Una persona realmente espiritual lleva esta relajada multi-dimensional conciencia todo el tiempo.   Es eterna.

3)  No-apego: Nuestro   apego a nuestro cuerpo, a los pensamientos,a  las emociones y las ideas es tanta que es  muy difícil entender el significado de ”Desapego” desde el punto de vista del despertar. Un maestro   espiritual es plenamente consciente de su cuerpo, pensamientos, emociones e  ideas sin estar apegado a ellos, como la flor de loto en el estanque está en  el barro, sin ser tocada por él! Un Buda también tiene su cuerpo-mente y  tiene que cuidar de ellos. Pero es sólo funcional. Él no es parte del juego  de poder de la mente. Él es simplemente un desertor!

4)  Silencio: Estamos   condicionados por nuestro sistema educativo para entender la palabra silencio  como la ausencia de expresión. Pero el silencio es algo totalmente diferente.   No es sólo la ausencia de  palabra y  que la mente siga  hablando, sino es  una cualidad dinámica y efervescente. Está viva y palpitante, tanto, que puede  ser sentida por los sensitivos que están cerca del que está despierto. Al   estar en el campo de energía del que está despierto, es posible experimentar este silencio. Es como si te acercas a la flor, obteniendo la fragancia. La   fragancia pertenece a la  flor, el   silencio pertenece al Buda. Podemos obtener una vislumbre de esto, pero en   última instancia, todos tenemos que llegar a ello.  El silencio prestado no  durará mucho tiempo! Despertar a este silencio espectante es el derecho de   nacimiento de todo el mundo y no es  monopolio de unos pocos elegidos.

5)  Amor:  Esta es otra palabra, de las más abusadas y malentendidas. Nuestro amor por un coche o un perro o  un familiar es sólo apego, que es parte de nuestro condicionamiento social. ”Hacer el amor” es sexo! Se trata simplemente de algo físico! Algunos  hablan de amor en el sentido platónico, que es la glorificación de los aspectos no físicos de la misma relación. El  verdadero amor es la desbordante alegría del ser, sin el ego! Mientras la  identificación ficticia con el cuerpo / mente esté ahí, el amor no existe. Si le preguntas al sol sobre las tinieblas, no sabe nada al respecto, así   también esta calidad más pura llamada amor, nunca pueden co-existir con el   ego. La erradicación de lo  más sutil del   ego es el requisito principal para comprender y experimentar el amor. Un  verdadero maestro espiritual es aquel que es absolutamente carente de ego. El   amor emana de una persona así como el agua fluye de una fuente. Es   incondicional y está disponible para todos.

6)  Compasión: La pasión   es la cualidad del cuerpo-mente, la compasión es la cualidad de la no-mente.   Una persona apasionada está llena de deseos y por lo tanto sujeta al   desconocimiento. Un compasivo Buda tiene se enraiza en la consciencia y en la  ausencia de deseos. La pasión es la fiebre del cuerpo-mente, mientras que la   compasión es la forma más pura de amor. La compasión no es ni el deber ni el   amor psicológico. No es ni simpatía ni empatía. La compasión es una cualidad  que viene de más allá del pensamiento y la mente! Un verdadero maestro  espiritual compasivo es el que da, aún sin estar dando. Es una forma de  compartir incondicional. Un santo, un criminal y una prostituta, todos son  iguales ante un maestro.

7)  Inocencia: Mira a los   ojos maravillosos del niño cuya mente aún no está contaminada por los padres   y la sociedad y encontrarás la cualidad llamada inocencia. El despertar es  tan inocente como un niño, pero con una diferencia. El niño desconoce,  mientras un ser despierto está   absolutamente arraigado en la conciencia. Cuando una persona así ríe  en su inocencia infantil, la existencia entera participa en ello. La  presencia de esa persona en la tierra es una bendición para la existencia. Para recuperar la inocencia perdida, es necesario nacer de nuevo. Con este   nuevo nacimiento espiritual, uno se convierte en incorruptible. Todo lo que  se hace por la sociedad se deshace en la conciencia. Recuperar esa inocencia  es la verdadera madurez, el florecimiento final.

8)  Valor: Una cosa que diferencia al valiente del cobarde, es que un cobarde camina en el temor, mientras   que un valiente deja de lado sus temores y está listo para saltar hacia lo desconocido. Cuando uno porta este valor en cada situación de la vida para hacer frente a lo desconocido, al final, florece en la ausencia total de miedo. La persona espiritualmente despierta tiene sus raíces firmes en esta intrepidez y por lo tanto ni siquiera la muerte puede tocarlo. ¿Cómo puede la   muerte tocar lo que es inmortal?

9)  Amabilidad: Una persona   espiritual  no se comporta como un gurú   para nadie, ya que no espera que nadie busque un gurú. Así que no hay Guru y   no hay discípulos. Sólo una relación amable con todos. No amistad, pues ella tiene   sus propias limitaciones como las expectativas, etc Mientras que la amabilidad  es una cualidad… un estado del ser. El que está despierto lleva este sentimiento de amabilidad por todo el mundo y a todo a su alrededor.  La amabilidad es una cualidad de la que surge la libertad. La libertad no es solo  lo contrario de posesividad, sino un fenómeno de dimensiones diferentes. El  maestro, simplemente permite, desbordando amor, que todo suceda a su   alrededor.

10)  Humor: Una persona   realmente espiritual no es definitivamente la que tiene el aspecto más grave   y una cara larga. Por el contrario, el que está despierto tiene  gran sentido del humor. Sólo una persona así   puede reírse de uno mismo. Se ríe de lo absurdo de la propia mente. Para tal  persona, la vida es un picnic todos los días…es una celebración! Estas son   las personas que disfrutan de la vida, porque los mayores obstáculos hacia la  alegría, que son  el pensamiento y la   mente, no están ahí. Una persona enraizada en su estado de Ser comparte con los   demás su humor en todo. Cuando la lucha de los extremos de la mente-pensante termina, el humor surge naturalmente!

11)  Humildad: Aprender de la naturaleza es una de las mejores maneras de aprender. Observar, ven un árbol  de mango…cómo sus ramas se mueven hacia afuera y hacia arriba, pero cuando está  cargado con frutos, el árbol se arquea hacia abajo en humildad. Así también la persona evolucionada espiritualmente se vuelve humilde y simple. El que  está despierto no es un almacén de conocimiento informativo prestado, sino que permanece siempre en el estado de no saber, que es el estado más humilde de ser.

12)  Aceptación: En el estado más elevado de no elección de la conciencia, todo se acepta tal como  es. Gustos y disgustos no son un impedimento, ya que se está más allá de ambos. Es un estado-testigo de no juzgar. Si todo lo que la vida ofrece es aceptado tal como es, la vida se convierte en una celebración en sí misma. La aceptación incondicional de todo lo que hay en la existencia es la cualidad   más virtuosa y estética de la conciencia humana evolucionada.

13)  Madurez: Una persona madura es una persona que siempre vive en el momento presente. Momento  presente no es lo mismo que presente. Pasado, presente y futuro son la  continuidad del tiempo. Estar en el momento presente es estar en el ahora   eterno. En las profundidades del silencio, si uno permanece consciente y  vigilante, el ego desaparece. Auto-realización es la realización del yo sin  ego.
Cuando la mente no es más, la meditación sucede. Cuando el ego no es más, la madurez ES.

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